Qué ver en una visita nocturna a un jardín botánico
La mayoría de la gente que viene a la visita nocturna de Verdant Bloom espera ver algo lindo con buena iluminación. Lo que no espera es que el jardín huela diferente, suene diferente y que algunas plantas que de día parecen ordinarias sean, de noche, las protagonistas absolutas.
Las flores que sólo abren de noche
El Cereus peruvianus, el cactus columnar que tenemos en el sector de suculentas, produce flores blancas enormes que abren después del atardecer y se cierran antes del amanecer. Cada flor dura una sola noche. En enero y febrero, cuando las temperaturas son altas, pueden abrir dos o tres flores por semana.
La Mirabilis jalapa, conocida popularmente como maravilla, también florece de noche. Sus flores rosadas y amarillas tienen un perfume que de día está casi ausente y que de noche se percibe desde varios metros de distancia.
Los aromas cambian completamente
Muchas plantas producen sus aromas principalmente de noche para atraer polinizadores nocturnos como polillas y murciélagos. El jazmín del país, que tenemos en el sector de entrada, es el ejemplo más evidente: de día tiene un perfume suave, de noche puede saturar el aire de todo el sector.
Eso hace que el recorrido nocturno sea una experiencia sensorial diferente a la diurna, incluso para quienes ya conocen el jardín de día. Varios visitantes que vienen regularmente a las visitas diurnas dicen que la nocturna les parece un jardín completamente distinto.
La fauna que aparece de noche
En el jardín hay presencia regular de lechuzas de campanario que anidan en los árboles del fondo. De noche es común escucharlas y, con suerte, verlas posadas en las ramas altas. También aparecen sapos del género Rhinella, que durante el día se esconden bajo las piedras y de noche salen a cazar insectos cerca de las zonas húmedas.
Las visitas nocturnas de Verdant Bloom se realizan los viernes de enero y febrero. Los cupos son de 12 personas por fecha y se agotan con anticipación. Las reservas abren el 1 de septiembre de 2026.